El Papa ha declarado al 2016: "El año de la Misericordia", la idea
es que cada uno de nosotros aprenda ¿Qué es la Misericordia?, lo aplique a su
vida porque de nada vale que Dios sea Misericordioso y nosotros lo
desperdiciemos con nuestras malas actitudes.
Según la biblia Dios
es amor (1 Juan 4, 18) ese amor se manifestó en la creación porque nos crea por
amor y con amor. Por amor porque Dios no nos necesitaba, sino porque quiere
tener imágenes de su Hijo, en Efesios 1, 5 nos dice: “eligiéndolos de antemano
para ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, según el beneplácito de
su voluntad”.
Génesis 1, 26 – 28:Y dijo Dios: “Ahora
hagamos al hombre a imagen y semejanza nuestra....
Cuando Dios crea al
hombre, los creó a imagen suya, hombre y mujer los creó.
Y les dio su
bendición”.
Está actuando el amor
de Dios, está creando, dando existencia a quien no la tiene y antes de crearlo,
lo hace a su imagen y semejanza, le prepara un lugar donde vivir a este lugar
bonito Dios le pone como nombre “Paraíso”. Les da su bendición y les dijo:“
(Génesis 1, 28). Tengan muchos hijos, la bendición en Dios no es solo un deseo sino
es una realidad porque Dios derrama algo bueno, pero también les dijo que sean
fecundo, pero antes les dio la sexualidad, sentimientos y emociones, el
enamoramiento para que formen pareja, tengan un hogar y luego funden una
familia, etc .
La tragedia entra por
medio del pecado, la retribución ingrata del hombre a tanto amor de Dios. Así
como nuestros primeros padres le fallaron a Dios; así también hoy en día
seguimos pecando contra Dios; por eso en la Santa Misa esta puesto en la
liturgia cuando rezamos el momento penitencial “Yo confieso que he pecado mucho
…, por mi culpa…”.
Comienza la historia
del pecado cuando el hombre desobedece a Dios y hace lo que le prohíbe,
entonces empieza la desgracia del hombre porque se aparta de su Creador; Dios
condena a Adán y Eva porque tenían culpa, pues les había dado inteligencia para
poder comprender, voluntad para tener la libertad de poder elegir. Y es cuando surge la Misericordia de Dios,
porque no rechaza al hombre sino se compadece de su miseria. Antes del pecado
no hay Misericordia, después que el Hombre peca Dios lo sigue amando a pesar de
ser indignos de su amor.
La Misericordia se da
inicio cuando empieza el dialogo de Dios con Adán y Eva como lo podemos ver en Génesis
15, 9: Yahveh:” Dios llamó al hombre y le dijo: «¿Dónde estás?»”. La Misericordia
de Dios empieza actuar; él sabe que pecaron, pero espera que reconozcan su
desobediencia, pero no lo hicieron sino que buscaron culpables, justificando su
proceder. Al ver esta actitud Dios establece la consecuencia del pecado.
Dios no es castigador,
pero tampoco es permisible, el establece una Ley y si no se cumple, surgen las
consecuencias. Dios los saca del Paraíso y las bendiciones paradisíacas las
pierden; ahora el hombre tiene que cargar con las consecuencias de su desobediencia en su vida y de perder la vida eterna.
Ante la caída de Adán
y Eva, Dios no abandona al hombre, una prueba es cuando Caín atenta contra su
hermano Abel, Dios le reclama diciendo “¿dónde está tu hermano?” .
La historia de la Salvación empieza en Génesis 12 y la acción
de la Misericordia de Dios empieza hacerse concreto y Dios realiza un proceso
lo podemos ver en el texto bíblico
llamado “Proto – Evangelio”: Génesis 3, 15: “Enemistad pondré entre ti y
la mujer, y entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza mientras
acechas tú su calcañar”. Dios anuncia enviar a un Salvador, nacido de mujer y
se refería a su Hijo Amado Jesucristo que nacería de María Virgen; pero para
realizarlo prepara la salvación formando un pueblo para revelarse y mostrar a
esta humanidad pérdida y extraviada toda la verdad que hay en él, pero además
el Mesías tendría que nacer de una mujer, la cual tendría que pertenecer a un
pueblo que adora a Dios que conozca todo el plan de Salvación Misericordioso y
todo comienza con Abrahám, 18 siglos después de la caída del hombre, en esta
historia de Salvación, se puede ver toda una enseñanza de la Misericordia de
Dios; es decir va mostrando en hechos su Misericordia y el hombre va
aprendiendo que Dios es amor que ama la miseria y por eso es un amor
Misericordioso que da señales de este amor.
Había una
ciudad llamada Sodoma y Gomorra que Dios sentenció a la destrucción a estas
ciudades por la perversión de sus habitantes. Dios va enseñando su Misericordia
al hombre como lo vemos en Génesis 18, 16 – 32; hay un dialogo entre Dios y un
hombre que va aprendiendo lo que es la Misericordia. Hay en regateo de
misericordia para que Dios nos destruya a estas ciudades pidiéndole que no lo
haga si encuentra hasta diez justos, Abraham no se atreve a bajar de diez
justos Más atrevidos serán, años después, Jeremías (5,1) y Ezequiel (22,30),
proclamando que Dios perdonaría a Jerusalén aun cuando no hallara en ella más
que un justo. Y, luego, Isaías (53) anunciará que el sufrimiento del único
Siervo salvará a todo el pueblo, cargando él con el pecado de todos. En la
descendencia de Abraham, en Jesús, se cumplirá la profecía. Pero Abraham se
detuvo en diez, comprendiendo que ni los yernos de su sobrino estaban libres de
la maldad de la ciudad.
El Señor, viendo triste y cabizbajo a Abraham, le confesó su misma tristeza:
-Mira, Abraham, la situación de Sodoma y Gomorra y de las otras ciudades vecinas, por desgracia ha llegado al límite y no hay remedio para ellas. Estaría dispuesto a perdonar sus pecados, si los reconocieran como pecados, pero no me es posible admitir un sistema de vida tan inmoral como el establecido en sus leyes, que llama bien al mal y mal al bien.
El Señor, viendo triste y cabizbajo a Abraham, le confesó su misma tristeza:
-Mira, Abraham, la situación de Sodoma y Gomorra y de las otras ciudades vecinas, por desgracia ha llegado al límite y no hay remedio para ellas. Estaría dispuesto a perdonar sus pecados, si los reconocieran como pecados, pero no me es posible admitir un sistema de vida tan inmoral como el establecido en sus leyes, que llama bien al mal y mal al bien.
Dios es
Misericordioso, perdona nuestra gran maldad por pequeñas muestras de amor y
arrepentimiento; si esto no fuera real, no tendríamos derechos de estar en el
Camino de Señor porque somos pecadores, pecamos mucho.
Tenemos un
Dios Misericordioso que conoce nuestros pecados, pero no nos condena; más bien
nos da la oportunidad de salir, levantarnos, de caminar. ¿Y si volvemos a caer
?, El Señor otra vez nos dice: “Levántate”. Dios es infinitamente más bueno y misericordioso
que nosotros. Si Dios nos dice que debemos perdonar siempre, significa que él
siempre lo va hacer dándonos la oportunidad constante de hacerlo mientras
tengamos vida, hasta el último instante. En el dialogo entre Dios y Abraham se
ve la Misericordia de Dios.
Unas
de las personas que mostro Misericordia en estos tiempos actuales fue La Madre
Teresa de Calcuta, para mostrar la Misericordia de Dios uno tiene que aprender,
llenarse el corazón del amor misericordioso, entonces recién lo puede compartir
y esta madrecita se dedicó a atender con la mayor bondad posible a las personas
más abandonadas, las miserables y no les ponía como condición nada.
Madre Teresa de Calcuta no buscaba que se conviertan, sino que simplemente les daba la misericordia de
Dios y eso también lo vemos en Éxodo 3, 7 – 8; donde Dios busca a Moisés y le
dice: “Moisés, claramente he visto como sufre mi pueblo que está en Egipto, he
oído sus quejas, sé muy bien lo que sufren. Por eso he bajado para salvarlos
del poder de los egipcios y llevarlo a una tierra grande y buena donde la leche
corre y la miel también”. Aquí se ve la Misericordia de Dios, se preocupa por
el pecador. Dios escucha nuestros sufrimientos a pesar que estas en pecado, él
siempre busca la salvación de las personas. Lo único que Dios no hace es violentar nuestra voluntad; él ve modos,
caminos para ver si te das cuentas, reflexiones y te conviertas. Pero muchas
veces toda la acción de Dios no la sabemos aprovechar. Dios nos ha dado
Inteligencia para darnos cuentas y voluntad para decidir. Dios escucha nuestro
clamor, pero no resuelve nuestros problemas, más bien nos da toda la sabiduría
posible sin violentar nuestra voluntad, para poder encaminarnos hacia el buen
camino.
En Josué 6, Dios combate nuestras guerras, nos cuenta como
Dios también lucha las guerras de su pueblo Israel, la cual tenía que tomar posición de la tierra de Cana, pero alrededor
había pueblos pequeños que debían ser sometidos para lograrlo, uno de ellos fue
Jericó, Dios guía a su pueblo hacia la victoria, sin pelear; esta es la
Misericordia de Dios que pelea nuestras batallas, ayer como hoy lo sigue haciendo
guiando nuestras guerras personales como puede ser del trabajo, estudio, de
familia, injusticias etc. ; peleando
nuestras batallas. Dios no resuelve nuestros problemas; lo que hace es
ayudarnos, pero nosotros tenemos que dar los pasos, poniendo nuestros
esfuerzos, ingenio hasta ir venciendo.
En
la Misericordia de Dios, también escucha nuestra plegaria y derrama milagros,
lo podemos ver a Ana haciendo una súplica a Dios.
«¡Oh Yahveh Sebaot! Si te dignas mirar la
aflicción de tu sierva y acordarte de mí, no olvidarte de tu sierva y darle un
hijo varón, yo lo entregaré a Yahveh por todos los días de su vida y la navaja
no tocará su cabeza.»
Por la Misericordia que Dios nos tiene escucha nuestras suplicas, aflicciones, nos las concede si es un bien para nosotros y sino no lo hace. Si hubiera un mal que nos estuviera pasando, Dios lo permite, por que de ello sacara un bien mayor.
Ezequiel 18, 21 - 23:“En cuanto al malvado, si se aparta de todos los pecados que ha cometido, observa todos mis preceptos y practica el derecho y la justicia, vivirá sin duda, no morirá.
Por la Misericordia que Dios nos tiene escucha nuestras suplicas, aflicciones, nos las concede si es un bien para nosotros y sino no lo hace. Si hubiera un mal que nos estuviera pasando, Dios lo permite, por que de ello sacara un bien mayor.
Ezequiel 18, 21 - 23:“En cuanto al malvado, si se aparta de todos los pecados que ha cometido, observa todos mis preceptos y practica el derecho y la justicia, vivirá sin duda, no morirá.
Ninguno de
los crímenes que cometió se le recordará más; vivirá a causa de la justicia que
ha practicado.
¿Acaso me
complazco yo en la muerte del malvado - oráculo del Señor Yahveh - y no más
bien en que se convierta de su conducta y viva?”
Dios es
amor, pero la Misericordia es un paso más allá del amor, Misericordia es amar
la miseria, y la miseria somos cada uno de nosotros, porque necesitamos
cambiar, santificarnos, purificarnos, liberarnos; porque cuanto tomamos
conciencia que necesitamos de la Misericordia de Dios, entonces seremos
bendecidos por la Misericordia de Dios que nos está brindando. Arrepintámonos hermanos
del mal que hemos hecho para alcanzar de Dios su Misericordia.
Otros textos a meditar sobre la Misericordia de Dios son: 2 Samuel 12, 1; salmo 103, 8 -14